Camión de volteo descargando tierra para relleno de cimentación: el material que después tiene que pasar el control de compactación por capa

Preconstrucción · Terracerías

La capa no pasó el proctor: qué se hace y quién paga el retrabajo

El laboratorio reporta 91% y el proyecto pide 95%. La obra está parada, hay una capa de 25 centímetros extendida sobre 2,000 m² y alguien va a pagar el retrabajo. Esa conversación ocurre en casi todas las obras con terracería, y cómo termina no depende del resultado del ensayo: depende de lo que se haya escrito antes de empezar. Este artículo es sobre qué se hace técnicamente cuando una capa no pasa, y sobre la pregunta incómoda de quién asume el costo.

Qué significa exactamente que "no pasó"

La prueba no mide si la tierra está dura. Mide el grado de compactación: la densidad seca que se logró en campo, dividida entre la densidad seca máxima que ese mismo material alcanzó en laboratorio bajo una energía de compactación definida. Si el proyecto pide 95% de proctor y el campo da 91%, significa que el material quedó un 4% por debajo de su propio techo.

Dos consecuencias prácticas que se olvidan:

  • El 100% no es la meta. Es el valor de referencia del laboratorio para ese material. Pedir 100% en campo no es ser exigente: es pedir algo que en la práctica no se consigue de forma consistente.
  • El proctor es del material, no del terreno. Si a media obra cambia el banco, cambia la curva, y comparar el campo contra el proctor del material anterior deja de tener sentido. Es una de las formas más comunes de "reprobar" sin que la compactación esté mal.

Las cuatro razones por las que una capa no pasa

Antes de volver a pasar el rodillo conviene saber cuál de las cuatro es, porque tres de ellas no se arreglan compactando más:

1. Humedad fuera del rango

Es la causa número uno, y la más frustrante porque el equipo está bien y el operador también. Cada material tiene una humedad óptima —en tierras amarillas típicas del norte del Área Metropolitana suele caer entre 8% y 14%— y fuera de esa ventana el rodillo deja de ser efectivo. Demasiado seco, las partículas no se acomodan: el material "bota". Demasiado húmedo, el agua ocupa el espacio que debería ocupar el sólido y la capa se vuelve esponja. Pasar el rodillo veinte veces más no corrige ninguna de las dos.

2. Capa demasiado gruesa

El rodillo compacta de arriba hacia abajo y su energía se disipa con la profundidad. Una capa de 20 a 30 cm se compacta pareja; una de 50 cm queda dura arriba y floja abajo. Lo peligroso es que el ensayo superficial puede salir bien: se mide donde el rodillo sí llegó. El fondo flojo aparece meses después, como asentamiento.

3. Material inadecuado

Exceso de finos plásticos, materia orgánica, pedacería mal graduada o escombro revuelto. Hay materiales que sencillamente no alcanzan el grado pedido por mucho que se insista. Aquí la solución no es compactar: es cambiar el material.

4. El ensayo

Punto mal ubicado —sobre una huella de llanta, junto a una orilla sin confinamiento—, equipo descalibrado, o comparación contra un proctor que no es el de ese material. Antes de tumbar una capa conviene descartar esto, porque es gratis descartarlo y carísimo no haberlo hecho.

Qué se hace, en orden

  1. Repetir el ensayo en puntos adicionales de la misma capa. Un solo punto bajo puede ser el punto, no la capa. Si los nuevos salen bien y el original estaba en una orilla o sobre una huella, el problema era la ubicación.
  2. Verificar el proctor de referencia. Confirmar que la curva corresponde al material que efectivamente está en esa capa, sobre todo si cambió el banco.
  3. Medir la humedad de campo. Si está fuera de rango, el camino es escarificar, corregir —regar con pipa o airear y dejar perder humedad— y volver a compactar. Esto no tumba la capa: la recicla.
  4. Revisar el espesor real. Si la capa se tendió más gruesa de lo permitido, hay que escarificarla y rehacerla en dos tendidos.
  5. Si el material es el problema, retirarlo y sustituirlo. Es el escenario caro, y el único que realmente obliga a cargar camiones.

El orden importa porque cada paso es más caro que el anterior. Saltar directo a "retirar y sustituir" es la decisión más costosa disponible y muchas veces es innecesaria.

Quién paga el retrabajo

Aquí no hay una respuesta técnica, hay una contractual. Y se decide antes, no después:

  • Si el contratista suministró el material y ejecutó la compactación, el retrabajo por no alcanzar el grado es suyo. Es la asignación más limpia y la que recomendamos escribir.
  • Si el material lo puso el cliente y resulta inadecuado, el retrabajo no es del que compactó. Por eso conviene validar el banco antes del primer viaje, con ficha o con muestra ensayada: discutirlo con la capa ya tendida es discutirlo tarde.
  • Si el laboratorio es del cliente y el contratista no puede auditarlo, va a haber fricción en cuanto salga un resultado bajo. Lo sano es que el procedimiento de muestreo —cuántos puntos, dónde, quién los ubica— esté acordado desde el contrato.
  • El tiempo también se paga. Una obra detenida mientras se repite un ensayo tiene costo: equipo parado, cuadrilla parada y, si hay camiones programados, estadía. En nuestras cotizaciones la unidad detenida se cobra a $500 por hora o fracción.

Cómo se evita, que sale mucho más barato

  • Validar el banco antes de empezar, no durante. Ficha con granulometría, límites y VRS, y en obra grande, muestra ensayada antes del primer viaje.
  • Correr el proctor de cada material que entre a la obra, y volver a correrlo si cambia el banco.
  • Controlar la humedad antes del rodillo, no después del ensayo. Una pipa disponible en el frente cuesta menos que una capa escarificada.
  • Liberar capa por capa. Tender la siguiente sobre una capa no liberada convierte un retrabajo de una capa en uno de dos.
  • Una prueba mínimo por cada 500 m² o por capa, según lo que pida el proyecto. Menos puntos no es ahorro: es menos información sobre dónde está el problema.

En CIMTRA la terracería se entrega con control por capa y liberación documentada, y el banco se valida antes del primer viaje precisamente para que esta conversación no ocurra. Puedes ver el servicio en terracerías; si todavía estás definiendo con qué material rellenar, los rangos y presentaciones están en precio de tierra amarilla en Monterrey.

Los grados de compactación, espesores de capa y frecuencias de ensayo que aplican a tu obra los define el proyecto y el responsable que lo firma. Los valores citados son los de uso común en obra del Área Metropolitana y no sustituyen a la especificación de tu proyecto.

→

¿En qué municipio?

Cotizar este servicio en tu ciudad de Nuevo León.

CIMTRA opera en los 9 municipios de la zona metropolitana. Selecciona el tuyo para ver cobertura, tiempos de licencia y proyectos entregados.

FAQ

Preguntas frecuentes

Lo que más nos preguntan sobre este tema.

¿Qué significa que una capa no pasó el proctor?

Que el grado de compactación medido en campo quedó por debajo del que pide el proyecto. La prueba no mide si la tierra está dura: compara la densidad seca lograda en obra contra la densidad seca máxima que ese mismo material alcanzó en laboratorio. Si el proyecto pide 95% y el campo da 91%, el material quedó 4 puntos por debajo de su propio techo. Dos cosas que se olvidan: el 100% no es la meta, es el valor de referencia del laboratorio; y el proctor es del material, no del terreno, así que si cambió el banco y se compara contra la curva anterior, la capa puede "reprobar" sin que la compactación esté mal.

¿Por qué no pasa una capa si el rodillo trabajó bien?

Por cuatro razones, y tres no se arreglan compactando más. La primera y más común es la humedad fuera de rango: cada material tiene una humedad óptima —entre 8% y 14% en tierras amarillas típicas del norte del área metropolitana— y fuera de esa ventana el rodillo deja de ser efectivo. La segunda es la capa demasiado gruesa: el rodillo compacta de arriba hacia abajo y su energía se disipa, así que una capa de 50 cm queda dura arriba y floja abajo. La tercera es material inadecuado, que no alcanza el grado por mucho que se insista. La cuarta es el propio ensayo: punto mal ubicado, equipo descalibrado o proctor de referencia equivocado.

¿Hay que tumbar la capa o se puede recuperar?

Casi siempre se recupera, y conviene agotar los pasos en orden porque cada uno es más caro que el anterior. Primero repetir el ensayo en otros puntos de la misma capa: un punto bajo puede ser el punto y no la capa. Luego verificar el proctor de referencia. Después medir la humedad: si está fuera de rango, se escarifica, se corrige regando o aireando, y se vuelve a compactar, lo que recicla la capa en vez de tumbarla. Si el espesor fue excesivo, se escarifica y se rehace en dos tendidos. Solo cuando el material es el problema hay que retirarlo y sustituirlo, que es el escenario caro y el único que obliga a cargar camiones.

¿Quién paga el retrabajo cuando una capa no pasa?

No es una pregunta técnica sino contractual, y se decide antes y no después. Si el contratista suministró el material y ejecutó la compactación, el retrabajo es suyo: es la asignación más limpia y conviene escribirla. Si el material lo puso el cliente y resulta inadecuado, el retrabajo no es del que compactó, y por eso hay que validar el banco antes del primer viaje. Si el laboratorio es del cliente y el contratista no puede auditarlo, habrá fricción en cuanto salga un resultado bajo, así que el procedimiento de muestreo debe estar acordado desde el contrato. Y el tiempo también cuesta: la unidad detenida se cobra a $500 por hora o fracción.

¿Cuántas pruebas de compactación debe tener mi terracería?

Lo que pida el proyecto; en obra del área metropolitana lo habitual es mínimo una prueba por cada 500 m² o por capa. Menos puntos no es ahorro: es menos información sobre dónde está el problema, y cuando aparece un resultado bajo no hay con qué acotarlo. También importa dónde se toma: un punto sobre una huella de llanta o pegado a una orilla sin confinamiento da bajo aunque la capa esté bien, y eso manda a tumbar una capa sana.

¿Cómo evito llegar a esta situación?

Cinco cosas, todas más baratas que el retrabajo. Validar el banco antes de empezar, con ficha de granulometría, límites y VRS, y muestra ensayada en obra grande. Correr el proctor de cada material que entre, y repetirlo si cambia el banco. Controlar la humedad antes del rodillo: tener una pipa en el frente cuesta menos que escarificar una capa. Tender en capas de 20 a 30 cm, nunca más. Y liberar capa por capa: tender la siguiente sobre una capa no liberada convierte un retrabajo de una capa en uno de dos.